Superación en zapatillas

El ejemplo de un corredor amateur que hace poco más de dos años inició una nueva vida; pesaba 140 kilos y la bajó más de 26; una lucha que moviliza

Por Damián Cáceres | Para LA NACION

La historia de Juan Pablo Giménez de Paz es una de las casi 7000 que poblaron los 8k de Amex de 2014, una prueba nocturna, justo seis días después de la maratón de Buenos Aires. Un sábado a la noche, los bosques de Palermo se tiñeron de running. Un trote gentil para volver tras 42,195 km. A pesar del cansancio, la elección no resultó azarosa. Juan Pablo es un atleta amateur que se transformó, sin pensarlo, en un ejemplo. Hace poco más de dos años inició una nueva vida. «Por mi salud arranqué a correr a fines de 2012», explicó. Dimos unas cuantas zancadas más, pasamos el km 3 y confesó: «De los 140 kg iniciales, llevo bajados más de 26».

La noche se prestaba para eso. Para hablar y correr. Para correr y hablar. Al localizarlo a 400 metros del km 1, la propuesta le resultó un tanto extraña. «¿No te vas a aburrir? Espero no llegar último como el año pasado», dijo. Una mirada bastó. «Ok, gracias. Vamos para adelante», respondió. Desde ese instante, aprovechamos para indagarnos. El running tiene eso tan cotidiano de permitir entrar en la vida del otro sin invadir su privacidad. Durante una carrera, uno se abre y saca lo mejor (y lo peor, también). Es una especie de confesionario al trote en el que, dependiendo del interlocutor, cada cual se anima a contar desde las cosas más simples y triviales hasta cuestiones íntimas y personales. La vida de Juan dio un vuelco desde que llegó a Trotadores Urbanos, un grupo de entrenamiento que no se regodea con los éxitos personales, sino que su filosofía prioriza la unidad grupal. Su esencia es el bien del todo y no de alguna de las partes. Tal vez por eso, lo digo con conocimiento de causa, algunos se van y, ¡por suerte!, no regresan más. Y otros vuelven porque extrañan esta manera de trabajar.

La historia de Juan conmueve, creo, por su deseo de recuperarse. O, mejor dicho, por su deseo de vivir. Su verdadera meta, más allá de la que completa en cada carrera, es pesar menos de 90 kg. Sin darnos cuenta pasamos el km 4 y seguíamos conversando. «Voy a correr una maratón», reveló. Sin atosigarlo, atiné a preguntarle: «¿Cuándo?» «Es un secreto. Me restan varios kilos antes de proyectar una carrera así. ¡Pero claro que la voy a correr!», apenas contestó con una sonrisa enorme. No quería llegar último. Y lo logró. Bajó 10 minutos. Juan está convencido. No hay muro que detenga esta saludable transformación.

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Trotadores Urbanos se inició siendo un grupo de corredores que entrenaba (y entrena) al aire libre con el objetivo de mejorar el rendimiento individual a través de un trabajo integral y sistemático en equipo, compartiendo momentos de recreación. Beneficiamos la salud y elevamos la calidad de vida, buscando reducir los niveles de stress. A diferencia del entrenamiento unipersonal, la pertenencia al grupo resulta estimulante e incentiva a trabajar con mayor intensidad y motivación. De esta manera el progreso se evidencia a corto plazo.

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