Mis 42

Empecé a correr esta maratón mucho antes del domingo 13 de octubre del 2013. La transité completa, cada día de este último año de mi vida. La idea se fue transformando y yo con ella.
Fue una ilusión, una excusa, un deseo, un objetivo y, ahora, una realidad. Fuimos mutando, ella y yo. Nos llevamos al límite. Nos reímos y lloramos juntas.
Nos puteamos mutuamente.

La conocí el 7 de octubre del 2012. Me conquistó. La quise. Hoy la tengo casi en mis manos. Me pasaron un sin fin de cosas durante estos meses. Me hizo doler. El tibial, los gemelos, el isquio, la columna, la paciencia.

Me hizo aguantar pasadas infinitas, el viento de frente por Lanteri, el frío allá por julio, ese calor infernal en pleno agosto. La soporté haciendo fondos con tormenta, empapada, con tos, sin ganas. Estuve feliz, triste, enojada, alegre, resfriada, plena. Me subí a la incomodidad. Me desafió. La domé.

Hice más amigos. Afiancé relaciones. Me sorprendí, siempre para bien. Fui muy feliz.

Me exigí, me puse a prueba, me vi decidida, nunca dudé. Tuve miedos, si. Incertidumbre. Nervios y ansiedad.

Hoy me voy a ir a dormir sabiendo que mañana mi vida será distinta. Yo no. Yo ya cambié. Esta maratón ya me cambió. Mucho antes de cruzar el arco.

Exitos a todos los que mañana se suben esta hermosa locura. Y gracias a todos, los que me conozcan o no, que estarán en cada kilómetro del recorrido y esos últimos dos, ahí sobre Figueroa Alcorta, alentando nuestra llegada. Yo empecé así. Hoy estoy de este lado.

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